sábado, 31 de diciembre de 2011

A mi abuelo


Veintiséis años y la cuenta aumenta
Mientras tus huesos y memoria las corroe el tiempo.
Con años de niño, tu olor pútrido subía desde mis talones,
Dejé el suelo con olor a muerte y comenzó el olvido.
En los aires de una década cayeron mis sueños,
Dejé de observar tus ojos en el fondo del lago,
Tu muerte arrancó pedazos de carne viva en la sien,
Tu recuerdo de niñez transformó mi cuerpo,
Me hice a ti, te hice conmigo, me hiciste tuyo.
Tu rostro, tu cuerpo, tus modos, tu olor,
Tus dolores, tus amores, tus hijos, tus vicios,
Todo es mío, todo lo asimilé del seno de mi madre,
Llevo tu nombre al lado del mío.

jueves, 29 de diciembre de 2011

Phaloma


Las Palomas van libres,
Las Palomas blancas,
Que las negras mueren 
En intentos repetidos.

Libres y abiertas bajan,
De las montañas religiosas,
A los dicroicos planos humanos.
Libre vuela entre la espesura
Entre los fantasmas de los cadáveres.
Paloma suena en el campanario,
Tu nombre describe el paraíso,
Tu color renace el eterno letargo.

Vuela y susurra al oído
Que has vuelto, 
Que tu cuerpo es vida 
Y tu viaje destino.

Las Palomas blancas,
Mas no las negras o grises,
Andan en trayectoria divina;
Dirigidas por los dedos de los santos
Y los ojos de Dios.

Paloma pura,
Paloma en la Tierra,
Tú, Paloma, que eres Dios,
Hijo y santo,
Sonríe con el viento, 
Acaricia su cabello...

miércoles, 21 de diciembre de 2011

Dos y uno


Sobre los cielos se dispone el destino,
Hombre despojado, arrojado a los deseos de Dios.
Un nombre y no más para los ciegos,
Llama en silencio a la paz.
Rezos, abluciones, ritos y malformaciones
Lo acompañan bajo los soles azulados,
Errantes en caminos de cien lunas
        Lamentos resuenan en tormentas.


Aleja de mí la podredumbre del hombre,
Acalla el espanto de los brahmanes y profetas.
Venera a suicidas, locos y poetas.
Encuentra en el fuego el agua:
Vida de la espiral finita e imperfecta.
Lanza pedazos de sueños a la bestia
Que atavia tus huellas en el bosque.

viernes, 16 de diciembre de 2011

Voz al hombre


Esta vez las voces cayeron sobre las calles,
Bajaron por las alcantarillas
las royeron los animales del inframundo,
Acallaron las sombras del laberinto.

La puerta no mira más la sombra 
Ni la luz del alba al ocaso.
El último punto se toca con la primera línea,
La última palabra te susurra en el agua.

Atrapa la arena en mano abierta
Dejando soplar el viento,
Mientras el desierto, inmenso,
Discurre, grano a grano, a través de tus dedos.

Silencio ocupa los astros, 
Silencio se cuelga del temor,
Silencio que ha nacido,
Silencio por las voces impenetrables.

miércoles, 14 de diciembre de 2011

Un marco

¿Dónde he visto esas pinturas que mis ojos adivinan
como a una amante en la oscuridad?

La espuma de los animales en boca de humanos.
Los colores disueltos en aceites, en alcoholes,
Con trazos elegidos por Dios; pintados por él.

Realidades oníricas; recuerdos me invaden,
Con siluetas desnudas de luces moribundas,
En marco blanco y lienzo traslúcido.
Me aparecen memorias de viejas vidas,
Pequeñas habitaciones con techos altos,
Un tapete, un historia, olor ácido,
Cabellos en madera fina,
Asfixiados en cortinas de colores.

Grandes rostros y paisajes infinitos
Llueven sobre los ojos del hombre que sueña.
Revela un espacio, un blanco difuminado a negro.
Las manos aparecen,          . 
Presionando un rostro inanimado,
Una mujer en el lienzo
Y los ojos blancos.

El último trazo del Hombre,
Bajos los ojos inquisitivos de Orión.

viernes, 9 de diciembre de 2011

Ángel

No te separes de mí,
No cedas ante los locos,
A los bajos placeres.
Mis palabras lloran
Resuenan tus oídos,
El orgullo cae,
La vida llama,
La vida te ama,
La vida.

Ata tus pies a los vivos,
Entierra tus muertos, viva.

miércoles, 7 de diciembre de 2011

El viejo barco

Sobre el viejo faro se anuncia tu partida,
Los barcos empujan y la sombra crece,
Sed de cien hombres ahogados.

Natural es convertir las piedras en arena
La arena en cristal 
El cristal en lágrimas,
Y los deseos de una madre muerta, en silencio.

Recoges el camino y elevas templos,
Tocas los cielos desde el infierno,
Vives entre el purgatorio y los paraísos juglares.
Te impulsa una mano ininteligible,
Abrazas sobras y pantanos,
Mojas la ciudad con sangre
De dioses cobrizos y palabras huecas.
Gritas, lamentas. Te escuchan
Y te observan de espaldas, 
Con fango en los ojos,
Amas y lloras a los lamentos.


martes, 6 de diciembre de 2011

Sendero.Demonio

Los troncos se desvanecen a la mirada,
Los roces del viento los traicionan.
Historias sin recuerdos,
Incendios en desiertos,
Jaurías en el océano,
Lágrimas en el vientre húmedo
Por los ojos de una mujer,
Que suspira ante los ojos abiertos de Dios.

Se recorre a sí misma,
Levanta los sentimientos del suelo,
Alcanza una mano en el límite
        Del borde, de los mundos, de los vivos.

Ronda los palacios de piedra antigua,
Las cabañas de paja de dorada,
Habitaciones angostas.
Siente dilatarse la madera sobre el cabello.
La reconoce recostado en la torre,
La acecha desde el alba,
Apunta, respira, camina.

domingo, 4 de diciembre de 2011

V

Los años han caminado a mi lado,
Me han golpeado hasta el límite,
Los he llamado amigos, consejeros, padres;
Hoy son la muerte que toca mi espalda
Y tortura a mi familia.

Me lloran en presencia,
Muerto sobre la sábana fría
Por el cuerpo seco, sin ilusión.
Ya no recuerdo mi infancia, ni la de mis hijos,
Ya olvidé los rostros con la ceguera prematura.

La inspiración cayó sobre el cristal desgarrado,
Dentelladas de sal y sangre comen de mí.
Olvido y miedo.
Pasos profanados por vírgenes descalzas,
Escucho sus pasos como dos campanas que resuenan,
Que lloran en lo alto de la torre de piedra.

Me elevo entre sombras y caricias.

miércoles, 30 de noviembre de 2011

Pra Té

Decido cubrirte de amor, 
No cosechar los voces terribles.
Exaltar tus carcias; sonrisas en manos,
Lavar las perlas con tus cabellos,
Subir a los paraísos que guardan ojos.

Torpe me manejo en la obscuridad,
Soledad ajena que me corroe,
Episodios ciegos mutilan el edén.
Enfermo de ira va la bestia,
Amando en silencio los recuerdos
              y las noches.

Llenar los vacíos con amor,
Con llanto de pasión,
Con ternura de niño.
Vivir diez vidas tus días,
Vivir cuatro niñas vestidas.
María, 
          María, 
                   María, 
                             María.
Cinco con tu cintura.

La muerte suspira

Soldado insaciable,
Armas en la mente
Y muerte en las sienes,
En las manos.

Las nubes caen sobre sus cabellos
Anunciando colores en las lluvias.
El frío llama la calma,
Como los miedos al miedo.

La carne es fresca, las vísceras negras,
La tierra fértil por los huesos,
La patria rica,
Los soldados mutilados,
Las familias rotas,
Animales sepultados,
Fosa única, último descanso
Último descanso bajo disparos de palabras,
De látigos de ideas,
Y de muertos por sentencias.

viernes, 25 de noviembre de 2011

El velo

Cubierto el rostro.
Sincera estela de cuello blanco,
Suave, roza la carne,
Caricia de múltiples sentidos.

Arrastra la pesada cadena,
De flores encarnadas,
De amores ulteriores,
Terribles pasiones.

Moja las manos del santo,
Haz tuya la idea errante;
Te aleja de la sombra
Recoge tus restos del baúl.

Piedra inerte, porosa, húmeda,
Pasa el tiempo en tus entrañas,
Vive cien soles,
Llora el río de los sollozos.

Rasga el vestido,
Descubre tus senos,
Abre el mundo entre tus piernas,
          Seduce al mártir del sendero.

sábado, 19 de noviembre de 2011

La Jeune Martyre


A Paul Delaroche († 1859)

Una aureola cubre tus senos,
Resplandece el tiempo sobre la luz,
Calla los lamentos en vida,
Entrega tus odios a las fieras.

Señala a quien te acecha,
Da unos pasos
     Obsérvalo de frente,   
Invítalo a la fosa.

Tu cuerpo muerto cubierto de tierra,
Aureolas grises en tus manos,
Atadas, rígidas, negras, frías.
Flotas libre sobre los cielos cristalinos.

Jinete errante lanzado a la tierra,
Despojado y extinto,
Suspiros grises sollozan sus palabras,
Verdugo de todas las vidas en una.

Imagen perpetua de voces hermosas,
Navegas infinita sobre los ojos del tiempo,
Mantienes los olores de la sangre y el arsénico.
Vives muerta bajo la montaña yerma.

martes, 15 de noviembre de 2011

II


Desde las ventanas reconozco el olor del olvido,
Dentro de las páginas ocultas de tu cuerpo
Y los llantos negros de tu vientre.
Las manos acarician el fin de tus hombros
Suaves, como el encuentro del viento con la brisa;
La luz, destellos caídos sobre cascadas de palabras,
Advierto cada sonido del crujir de tus ideas.
Caminamos tantas veces el borde de la muerte...
              Aún recuerdo sus dedos sobre mi espalda.


Cada latir retumba tu imagen,
Tensa suena la cadena anquilosada;
Eslabones de personas
Atadas por hilos: negros, rojos.
Danzan las almas.
Acorto los espacios
Rasguño lamentos, las lágrimas y luces.
La tristeza revuela los libros,
Perturba sueños y lacera heridas.

Interpretación final de la palabra,
Acto impuro de belleza tibia,
Mensaje eterno de amor.
Tu sonrisa incrustada en el muro.

domingo, 13 de noviembre de 2011

Todas las eles


Si golpea los bosques con una mirada,
Si galopa los vientos sobre la sombra,
Si olvida cada día las viejas historias,
Si nunca tuve un recuerdo en las manos,
Si las hojas dejan de mirar el suelo,
Si los ruidos se convierten en oro,
Y el oro se transforma en mierda,
Y una luz calla,
Y un niño acaricia mi vida,
Si lo asesino,
                Y no existe,
Y una idea somete al hombre.
¿Hacia dónde caminan los vivos?
¿Qué colores pisan los animales?

¿Cómo toleras cada día?
Y ya.
                                                      !Y ya!
El cansancio devora cada miembro muerto
Bocados podridos en bandejas áureas,
Nada en el cuerpo; vive la muerte.



viernes, 11 de noviembre de 2011

Once

Un arma golpea de costado,
Arrebata los suspiros y los convierte,
Sucia,
En risas y lamentos.

Te eleva sobre el nuevo humo,
Pólvora ardiente.
Uno sordo, uno fuerte, uno fatal.
Un ruido.

Culmina la fe del observador,
Levanta la mirada y sujeta el calor.
Dos rostros en un camino se tocan,
Vida de belleza y deseos de hombre.

Cierra, hiere, yerra…
Sobrevuela tu cuerpo bajo el agua,
Cálida, suave, etérea, negra.
Recoge tus sueños perdidos,
Tus dolores de padre.
Camina el último camino.
Tú.
                           La muerte está ausente por la tuya.

jueves, 3 de noviembre de 2011

IV

Me sublevo y reduzco ante todo,
Los detalles de la fauna y el hombre,
Suspiros del destino hilados
Con la sonrisa infinita de un niño.
Me pierdo en el roce de tus labios.

miércoles, 26 de octubre de 2011

Sin voz


No un negro,
No un blanco,
Espiral perpetua de signos.
Atormenta la calma
Desvanece la gloria.

Todos los animales lloran:
llanto, llama, exhala.
Lejanía de la estepa
De viejos disparos
Y sonidos en cúpula
Guardados -perdidos- en la bóveda
Ningún tímpano susurra
Ningún escribano levita.

Cada habitación es un paso.
Y un recuerdo a los que yacen
Sobre suelos en los cielos,
Y sobre leones agotados.

Palabra única de invierno muerto
Símbolo labrado en huesos,
Carne seca y ceniza atisba.
Los pies, y las garras,
Las fauces y las lágrimas en fuego.
Los mismos sonidos al crujir la seda.

La sangre secó el dolor

sábado, 22 de octubre de 2011

Fan


Un momento,
Perdido en sucio
Lleno en corazon.
Eterea, en blanco.
Nombre pulcro.


Imagen biforme: turbia,
Viva y vida
Tú con miedos,
Un fluido en terror,
Dos... solos
Tú, viva.


Sin nada, gritas tu nombre.
Silencio.
                              nombre.
Uno y solo.
Dos, lloran.
Letra libre
Y ninguna letra es mía.

viernes, 21 de octubre de 2011

Ninguna palabra es mía


No respiro un ala,
Nimio sabor a sangre,
Norte muerto en el mar.

Rumores suben bajo el río,
La muerta vive en festum.
Belleza suelta sobre el vestido alto,
Nube de sueños en cascadas de ojos claros,
Las manos hierven en el sudor del alba.
Marca maldita sobre el hombro de Dios.
Nombra una palabra tuya.
Termina el hastío, sentir de hombre,
Salta en la nube, carga la pena.
Y.
Lluévete en las carnes tensas del amor,
Sobre las piernas húmedas de la amante
                Vuelve a caer y sube, revive el olor.

Anima a la bestia,
Da alma a la luz,
Entrega la palabra.
Resiste sobre el hilo.
Navega y cae…                
                             .
                                     .
                                             .
                                               alta en espuma.

miércoles, 12 de octubre de 2011

Falib


Desearía tener manos enormes, gigantes,
Tomar del suelo el llanto que corre,
Subir por una espalda lisa, tersa.
Un objeto inocuo,
Dos golpes en la sien,
Los sentidos desgarrados y la ceniza muerta de un recuerdo.

Cuando niño, era.
Niño en los cielos. Crecí muerto.
Nací niño, nací con todos los huecos yermos.
Herradura forjada en el gesto,
Mácula de sangre en lágrima de niño.

Con los ojos cerrados icé el camino,
Senderos de mil pasos.
Abre un brazo,
            Ata un sueño.
Advierte a los vivos que la mano sangra, que hierve
Que lleva furia y no ceja,
Golpea una idea, a una madre.

Los saltos de una persona retumban
Lapidario de rubíes,
Ninguna copa vana.
Desgaja tu cabellera en alud de voces.


Recorre el río y desgasta tus labios.

lunes, 3 de octubre de 2011

EAP. DLO. GLE. AA. RN.

Siempre me creído en la sensatez, y a lo largo de mis años he tratado de hacer de ésta una virtud. Hoy, hablando por teléfono, parece que el pequeño mundo que había formado en torno a esta virtud mendaz, me ha dado la espalda. Nunca se es lo mejor, aunque en momentos largos de reflexión interna bañados con whisky y tabaco, se crea.

-¡Te equivocas! - me gritaban desde el tapanco donde guardaba las cosas con recuerdos escritos con letras invisibles y todo lo demás que se acumula en el menguar del tiempo. Toda tu vida te has creído único – seguía la voz, que de la nada retumbaba- no eres nada más que tú. Eres la misma persona que camina siempre por la misma calle, que toma el mismo camino diario para ir.

- ¡¿Quién crees que eres?! – contesté - ¿acaso desde ese refugio de obscuridad puedes cuestionar una vida entregada a los sueños del hombre?

- Ja, aún tienes que entender mucho que de la vida no aprendes desde la posición que tienes – con una voz estridente  dijo, esta vez más cerca- Yo de eso no te puedo enseñar pero mírame, dime quién soy.

Extrañado entre el sopor del calor seco que de esta casa emana, comprendí que era el viejo panda de mi hermano, aquél que le dieron en el cunero al nacer con todo el anhelo que un primer hijo da, con ojo remendado y sin brazo. Recordé que todos los días mi hermano lo besaba, también recordé que mi hermano no me besó hasta ya entrada la madurez.

Quise tomar de la mano que le quedaba al muñeco de trapo viejo, pero terminé en el piso. Imploré por ayuda, grité sin tener respuesta. Como pude, logré arrodillarme, sólo para ver la silueta, esta vez no del trebejo, sino la mía. Se retorcía entre las sombras y la luz. Peleaba por ponerme en pie, arrojé todo lo que mis palmas tocaban, me deshacía uno a uno de mis recuerdos y los miedos de lapidaban desde adentro mi piel.  Entorpecido, de golpe pensé “la razón nunca ha estado en tu extraña percepción del mundo, ni en tus vagos pensamientos sobre las persona. Al parecer nada entiendes, nada eres, nada en ti”.

Buena noche, cielo.

miércoles, 28 de septiembre de 2011

Flow

Como el sentimiento de un niño al caer de un sueño
Reflejo todos tus colores y sigo, ojo-cerrado, viajando.
Pintura extendida de bellos tonos, tu piel, tus pliegues.
La inspiración de la naturaleza en un seno descubierto.
Arca que desdobla tu nombre sobre el mar.
Con el dedo del niño dibujo tus letras entre el sol.

Te oculto en el fondo, te miento en la mente.
(Me gusta el juego perverso de dejar a un lado un sentimiento hasta que muera)
Se encuentra mi interior con el interior tuyo,
En un plano llano, nuevo para ambos.

La batalla no comienza,              pierdo.
Dos dos trazos que siguen mi muerte.
Dos las letras y así mi caída.
Dos que no son uno.
Dos y uno. No.
Uno.

miércoles, 21 de septiembre de 2011

Boceto.

Yo lo hice, lo mate. Este adjetivo monosílabo que comienza con ye será el último que escriba. Con un movimiento sordo he acabado con él, ya no lo dejé siquiera asomarse, decir algo sobre de su ego.

Confieso que me costó trabajo, no es fácil deshacerte de alguien que te acompañó 54 años. Ahora me gustaría haber escuchado a mi hermano cuando me decía que mi manera de ver la vida no ayudaría. Ahí tenía 21 años, hubiera tenido un largo camino por andar sin estar cargando ningún peso extra.

Lo maté con mis manos, con el pensamiento, con mis miedos y con los suyos. Fue en el invierno del 96, tenía unos meses de haber entrado al Instituto; unos días antes acababa de terminar la guerra en el sureste del mundo - visto desde América, claro - las viejas potencias y las nuevas se mezclaban en una y yo me desprendía de aquello, y con éste, de todo "aquello" que parecía mío.


.
.
.

martes, 13 de septiembre de 2011

Allan Hobson

De oros reviven tus sonrisas,
Masa ardiente de aves de paraíso.
En sombra vacilas al destino,
Tu silencio en los brazos de la vida.
Recoge tus cabellos y despierta al día.
Día de marco gris y cielos coloridos.

Dale gracias al hombre por mantenerse en pie
Sobre la sobra que lo acompaña en el tiempo
La soledad tortura un recuerdo.
El musito de su muerte adelantada en la pupila del padre
En el vientre del niño despojado de consciencia al nacer.

Grita y deja el piso en el sol,
Grita para ocultarte. Grita y mata a los animales sordos.
Silencio: comienza, vida.

lunes, 5 de septiembre de 2011

Comienzo

Una idea lenta.
Reta:
 Entra y calienta.

En verso suave, cabe
Suave.
Nuevo.

Los cuartetos y las armonías perfectas siguen allá
                Guardas en lo hondo, lo ciego.

Hoy tengo sólo orejas altas y sentimientos caídos.

Así te escribo, con besos rabiosos y desesperados,
así me esperan todos los días.

Necesidad insana por tenerte de nuevo.
Decisión fatal que me lleva a caminos muertos, míos.

Conozco la belleza y tu mala versión saliente.
Y la perla de tu mirada al caer.

Hoja suave,
El ojo claro del que yace.
Llave encerrada en puertas abiertas.
Signo de dioses perturbados por sollozos.
Y una mirada perdida.

lunes, 29 de agosto de 2011

V. B.

Qué tan hondo tienes que clavar la daga para que muera. Revivió tantas Beses como la besé.

jueves, 25 de agosto de 2011

M.

Soy un monstruo, me transformo en cada paso,
Una voz me llama, me vuele…
Me toca.
Mis manos se hacen diez.
En mi cabeza; un ombligo,
Por manos, falos.

Mi palabra se convierte en ruido:
Los gritos, la gente, mi dolor.

Sigue la metamorfosis.

Sin forma, camino entre las personas, me observan.
Los veo con los ojos que de mis pechos oyen: tres
Se escurre entre la hierba de los olores,
La esperanza de detenerme,
Convertirme en piedra. Sigue.
Me llena, me perturba, provoca
Pervierte.

El cuerpo es una masa, un color.
Me perfuma tu muerte. Verborrea sin letra,
La línea negra perdió el punto.
Los ojos son agua: la sangre seca.

Los niños cantan. Sonrío.
Lloro a una madre olvidada.
Los niños giran, se revuelcan.
Lágrima sin mejilla. La bacanal, la música, la mía, La, Sol.

Ya ninguna tinta negra.
Ya ningún cuerpo completo.
Ya ninguna palabra escrita.
Ya los niños ríen.
Ya la mirada apaga.
Ya, el frío. Ya.

Con una M. en la frente recorro el camino,
Cada paso se convierte en otro,
Y con el paso, otro.
Y otro: el yo-muerto.

jueves, 18 de agosto de 2011

Divadlo

Con un disparo se termina,
Camino de mil senderos.
El campo se nutre de sangre negra.
Extiende sus miedos con el paso,
Sin lluvia, sin viento.

Dolor ciego que alimenta el espíritu,
Sembrado en el vientre de un niño.
Devora tus sentidos. Te conviertes en tu madre.
                   Das a luz a los pequeños.

Se apaga la luz del ojo muerto,
Resplandecen sobre los huesos en la sombra,
Sonido muerto, llanto muerto.
Amor.

No se levanten de sus asientos a observar el fin : No os levantéis de vuestros asientos a observar el fin
Contemplen la última nota,
Arrójense al silencio vacío de las palabras.
La obra está por comenzar.


viernes, 12 de agosto de 2011

Número Uno.


Los sueños y las sonrisas.
Los golpes y la humillación.
Ayer soñé: dos universos, el nuestro y el otro.
Un monstruo de hermoso rostro golpeaba como lo hacen los ángeles:
Desgarran tu cuerpo con sonrisa y una cálida espada.
Te atraviesa con un golpe y retumba en la estirpe de tu familia.
Ella se extiende sobre los vagos rumores de las lágrimas,
Se llena de sí misma al verte en el lodo,
Enaltece la sangre y las lágrimas de su hija.
Se desnuda y dispara un látigo de palabras.

Duerme. Descansa el cuerpo gastado. Llora.
No tiembles.
Abre los brazos y termina todo. Abre las piernas, ve el abismo frente a ti.

miércoles, 10 de agosto de 2011

Carpintero de Cabaret.


Llamaba de puerta en puerta, buscando su Todo perdido. En las madrugadas un campaneo estrepitoso lo azotaba contra la pared; ciego por la noche, destapaba un cuerpo dañado, lacerado en cada miembro, azorado y más aturdido que la mañana anterior, comenzaba su rutina: baño, desnudo, pan y un café. Solo, en un espacio que sería una vergüenza compartir con alguien más, iba y venía sin saber qué hacer, era su primer día en la fábrica de zapatos. Ya era tarde y él de pie, con la ropa de ayer en los pies de la cama. Ya no tengo nada, lo he perdido todo, pensó en voz baja. Sin meditarlo más, se colocó los andrajos de los que disponía y salió. Al azar señalaba una casa, alguna donde no lo conocieran. Al abrir la puerta repetía cordialmente: buen día, amable señora (señor, niño, anciano…), acaso ha visto en los últimos días a…que se comparta como…y que le encanta…por cierto, antes de olvidarlo y para refrescarle la mente, tiene el tamaño de…desde siempre gusta… Le agradezco, que  Dios lo bendiga.

En la parada, se mezclaban géneros y olores; en el camión, sonrisas y arrebatos; en la entrada de la factoría, humo y malas caras.

Terminó el día sin novedad alguna, igual de cansado y con la pérdida en la razón. Sólo esperaba llegar a su hogar – el segundo para él. Bien ubicado en la esquina frente al parque de la zona, brillaba el B. de D. Aquel lugar era una pasarela de lo estrambótico, de la indecencia y la alegría baja: mujeres sin ropa fumaban en la puerta, recibiendo a sus hombres;  paredes pintadas con sangre negra y N. cuidando la entrada. Adentro se escuchaba boongaloo con cantante cubana en vivo. Entró, se sentó y pidió un jerez, esperando meterse en el vaso de vidrio para prenderse fuego y agonizar con el fuego incipiente del alcohol destilando. Otro. Comenzó a bailar. Sin percatarse estaba en un rincón con dos hombres que se alistaban. Con voz perdida dijo: buena noche, honorables caballeros, me preguntaba sí han…… …

sábado, 6 de agosto de 2011

Sobre la gran máquina se agrupan los hombres.
A su costado, las lanzas; soldados viejos mutilados.
En las manos guardan trazos de la última palabra.
Se alejan sobre el calor de la sangre        .         Roja que hierve.

Atrapan cuerpos para secarlos,
Los abrazan, cuan cálidos son.
Lo deshacen con un beso
Te devuelven a sus fauces.

En el piso se abalanzan, rastreros, sobre los huesos.
Estás sintiendo ya en tu muerte cómo se desprende la carne,
Dentelladas de miembros, ojos de sal.

El ojo noble observa, piel tierna.
Mente inmaculada
Cálido al tacto de la madre.
Da a luz a sus sueños.
Se desgarra a cada caricia

Caen                                                                                                                             Caen
                                                                               Caen                            
               Caen
                                            Caen                                                                Caen
Caen                                                                                                                               
                                                                                                                                        C a   e     n

Todos son niños esperados por demonios.
Antiguos sabios del hombre,
Hambrientos de sabor sutil.
Rosas, blancos, azules y rojos entrelazados en un puño, en un bocado.
Lienzos pintados sobre el piso: rojo y negro:        vivo y muerto.

jueves, 4 de agosto de 2011

De E. a L.

Esta tarde, tu noche, es fría, con gritos y lamentos de hijos huérfanos y mutilados, gritos de madres infelices y padres desdichados, niños sin esperanza. La muerte se adivina desde afuera, antes de cruzar el alto arco de piedra que separa las ciudades. La perdición que se respira se debe a que hace unos días la reina del lugar se  marchó, dejando atrás a su eterno compañero; un lacayo de nombre E. Él, jurando venganza y podredumbre, maldijo al pueblo:

- Odien a sus hijos, escupan a sus padres, olviden a sus abuelos, humillen al prójimo, aborrezcan y detesten a sus esposos, gritó E. desde la montaña que del centro de la ciudad se elevaba.

La necesidad de E. por tener de nuevo a L., el amor que sentía hacia ella, la lejanía carnal y el hastío de la soledad, llevó a N. a perderse en una negra nube de no-destino, en espesura de enfermos, en mierda de viejos. N. se llamaba la ciudad. En las mañanas negras con tonos rojos, despertaba implorando el regreso de ella, llorando a la tierra y al espacio compartido, empujando el puño al aire como símbolo de derrota y miseria, enseñando el pecho entre sus ropas roídas, preparándose para la muerte. Saltó fuerte, toda la planta del pie le ayudó, tomó impulso para llegar más lejos, para repartir más su cuerpo sobre la gente. Tomó el único recuerdo que tenía y sin soltarlo gritó en el aire, lo hizo con sonido muerto, con cansancio pero con gran ímpetu. Todos escucharon nítido su ruego, nadie lo veía, nadie lo vio.

martes, 2 de agosto de 2011

Con el ritmo del que sigue.

Tuntutuntun.
Calienta los dedos que disparan. Uno negro.
Resiste con el hombre de la imagen puesta sobre sí.
Negro día de vista suave,
El suelo, el cielo: abismo de color. Dos.
Inmaculada con el tizne de la mano,
La mujer danza junto con el fruto de su cuerpo.
Gira, vuela, flota, alza, encoge. Tres.

miércoles, 27 de julio de 2011

En los muros de los pájaros sulfurados
Calientes, sobrios, tenues,      , lisos.
Yace como el niño, inerte, vacío.
Llega sin sonrisa, con la mano arriba,
                               Con la barba ceñida.

No recuerdo,
No añoro,
No tiemblo.

domingo, 24 de julio de 2011

Para Ph.

Que la casa truene, y la niña,
Niña caiga.
Siempre, en el borde de los campos,
Sin cultura, sin matices, con el daño.
                Oh, que lleguen al fin las luces de los barcos empotrados.
Sin sueños, llenos de negro                       en silencio.
Los blancos en color y los espacios ataviados.
Siendo hermosos con el pensar del paso, el andar del día, al pasar el este.

Que retumbe la niña,
Llena de sal, sin vida en la sien.
Y que la sombra de los vellos se esconda.

Las palabras llaman,
Y las ideas.
Y la niña.

sábado, 23 de julio de 2011

Noflim

Crear en blanco:

A cada paso que da el niño dibujaba su principio. Iba por caminos nunca andados por él, por él y nadie más. Se alejaba y se despedía con los pies alegres girando sobre el barro que manchaba sus pies desnudos.

Sabía exactamente a dónde iba y cómo lo haría. Tomó todas sus pertenencias: una bolsa de canicas, el osito de madera que talló su abuelo, las sonrisas de su madre y nada más. Traía todo con él, todo lo suyo.

Mientras caminaba no sabía si estaba yendo hacia arriba o hacia abajo. Tomó de la mano al viento, sintió cómo sus pies flotaban, cerró los ojos, apretó los dientes, una última bocanada de aire. Uno,                           
                                                                                                                                                        dos, 
                                                                                                                                                   tres.