martes, 13 de septiembre de 2011

Allan Hobson

De oros reviven tus sonrisas,
Masa ardiente de aves de paraíso.
En sombra vacilas al destino,
Tu silencio en los brazos de la vida.
Recoge tus cabellos y despierta al día.
Día de marco gris y cielos coloridos.

Dale gracias al hombre por mantenerse en pie
Sobre la sobra que lo acompaña en el tiempo
La soledad tortura un recuerdo.
El musito de su muerte adelantada en la pupila del padre
En el vientre del niño despojado de consciencia al nacer.

Grita y deja el piso en el sol,
Grita para ocultarte. Grita y mata a los animales sordos.
Silencio: comienza, vida.

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