Una vida llevo en el costado izquierdo.
Acaricia el rojo de mi interior,
Nos alimentamos mutuamente
De caricias, de sorpresas, de vida.
Compartimos lagunas y dolores,
Religiones y enseñanzas.
Desde mi centro dibujó colores:
Cielos, infiernos, mares y mujeres.
Abrió de una vez los poros internos
Con saltos y risas infantiles
Besos y caricias grabadas, ahí,
En la roja, fresca y vieja vida.