El niño recorre desde el centro,
Un corazón turgente, animado, vivo.
Siembra almas en el cultivo
Guía a sus pequeños adentro.
Crece en tierras arenosas,
Sol y Agua acarician lunas
Silencio decanta las entrañas tuyas,
Una danza, una lanza, ambas azarosas.
Abrupto vuelco de la rueda,
Doblega al guerrero en trinchera
Demarcado en el fin de la era
Atado en pies a espinas de cuerda.
Palabras blancas en fondo ruin,
Sobre el hombro la muerte acecha
Almas brillantes en pena,
Fantasmas de una mañana de abril.
Con las estaciones, niña, amas
Con tonos rojizos de tierra,
Con sueños de guerra,
Con vocación la palabra declamas.
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