Como el sentimiento de un niño al caer de un sueño
Reflejo todos tus colores y sigo, ojo-cerrado, viajando.
Pintura extendida de bellos tonos, tu piel, tus pliegues.
La inspiración de la naturaleza en un seno descubierto.
Arca que desdobla tu nombre sobre el mar.
Con el dedo del niño dibujo tus letras entre el sol.
Te oculto en el fondo, te miento en la mente.
(Me gusta el juego perverso de dejar a un lado un sentimiento hasta que muera)
Se encuentra mi interior con el interior tuyo,
En un plano llano, nuevo para ambos.
La batalla no comienza, pierdo.
Dos dos trazos que siguen mi muerte.
Dos las letras y así mi caída.
Dos que no son uno.
Dos y uno. No.
Uno.
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