lunes, 3 de octubre de 2011

EAP. DLO. GLE. AA. RN.

Siempre me creído en la sensatez, y a lo largo de mis años he tratado de hacer de ésta una virtud. Hoy, hablando por teléfono, parece que el pequeño mundo que había formado en torno a esta virtud mendaz, me ha dado la espalda. Nunca se es lo mejor, aunque en momentos largos de reflexión interna bañados con whisky y tabaco, se crea.

-¡Te equivocas! - me gritaban desde el tapanco donde guardaba las cosas con recuerdos escritos con letras invisibles y todo lo demás que se acumula en el menguar del tiempo. Toda tu vida te has creído único – seguía la voz, que de la nada retumbaba- no eres nada más que tú. Eres la misma persona que camina siempre por la misma calle, que toma el mismo camino diario para ir.

- ¡¿Quién crees que eres?! – contesté - ¿acaso desde ese refugio de obscuridad puedes cuestionar una vida entregada a los sueños del hombre?

- Ja, aún tienes que entender mucho que de la vida no aprendes desde la posición que tienes – con una voz estridente  dijo, esta vez más cerca- Yo de eso no te puedo enseñar pero mírame, dime quién soy.

Extrañado entre el sopor del calor seco que de esta casa emana, comprendí que era el viejo panda de mi hermano, aquél que le dieron en el cunero al nacer con todo el anhelo que un primer hijo da, con ojo remendado y sin brazo. Recordé que todos los días mi hermano lo besaba, también recordé que mi hermano no me besó hasta ya entrada la madurez.

Quise tomar de la mano que le quedaba al muñeco de trapo viejo, pero terminé en el piso. Imploré por ayuda, grité sin tener respuesta. Como pude, logré arrodillarme, sólo para ver la silueta, esta vez no del trebejo, sino la mía. Se retorcía entre las sombras y la luz. Peleaba por ponerme en pie, arrojé todo lo que mis palmas tocaban, me deshacía uno a uno de mis recuerdos y los miedos de lapidaban desde adentro mi piel.  Entorpecido, de golpe pensé “la razón nunca ha estado en tu extraña percepción del mundo, ni en tus vagos pensamientos sobre las persona. Al parecer nada entiendes, nada eres, nada en ti”.

Buena noche, cielo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario