Desearía tener manos enormes, gigantes,
Tomar del suelo el
llanto que corre,
Subir por una espalda
lisa, tersa.
Un objeto inocuo,
Dos golpes en la sien,
Los sentidos
desgarrados y la ceniza muerta de un recuerdo.
Cuando niño, era.
Niño en los cielos.
Crecí muerto.
Nací niño, nací con
todos los huecos yermos.
Herradura forjada en el
gesto,
Mácula de sangre en
lágrima de niño.
Con los ojos cerrados icé
el camino,
Senderos de mil pasos.
Abre un brazo,
Ata un sueño.
Advierte a los vivos
que la mano sangra, que hierve
Que lleva furia y no ceja,
Golpea una idea, a una
madre.
Los saltos de una persona
retumban
Lapidario de rubíes,
Ninguna copa vana.
Desgaja tu cabellera en
alud de voces.
Recorre el río y
desgasta tus labios.
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