domingo, 4 de diciembre de 2011

V

Los años han caminado a mi lado,
Me han golpeado hasta el límite,
Los he llamado amigos, consejeros, padres;
Hoy son la muerte que toca mi espalda
Y tortura a mi familia.

Me lloran en presencia,
Muerto sobre la sábana fría
Por el cuerpo seco, sin ilusión.
Ya no recuerdo mi infancia, ni la de mis hijos,
Ya olvidé los rostros con la ceguera prematura.

La inspiración cayó sobre el cristal desgarrado,
Dentelladas de sal y sangre comen de mí.
Olvido y miedo.
Pasos profanados por vírgenes descalzas,
Escucho sus pasos como dos campanas que resuenan,
Que lloran en lo alto de la torre de piedra.

Me elevo entre sombras y caricias.

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