Los troncos se desvanecen a la mirada,
Los roces del viento los traicionan.
Historias sin recuerdos,
Incendios en desiertos,
Jaurías en el océano,
Lágrimas en el vientre húmedo
Por los ojos de una mujer,
Que suspira ante los ojos abiertos de Dios.
Se recorre a sí misma,
Levanta los sentimientos del suelo,
Alcanza una mano en el límite
Del borde, de los mundos, de los vivos.
Ronda los palacios de piedra antigua,
Las cabañas de paja de dorada,
Habitaciones angostas.
Siente dilatarse la madera sobre el cabello.
La reconoce recostado en la torre,
La acecha desde el alba,
Apunta, respira, camina.
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