Crear en blanco:
A cada paso que da el niño dibujaba su principio. Iba por caminos nunca andados por él, por él y nadie más. Se alejaba y se despedía con los pies alegres girando sobre el barro que manchaba sus pies desnudos.
Sabía exactamente a dónde iba y cómo lo haría. Tomó todas sus pertenencias: una bolsa de canicas, el osito de madera que talló su abuelo, las sonrisas de su madre y nada más. Traía todo con él, todo lo suyo.
Mientras caminaba no sabía si estaba yendo hacia arriba o hacia abajo. Tomó de la mano al viento, sintió cómo sus pies flotaban, cerró los ojos, apretó los dientes, una última bocanada de aire. Uno,
dos,
tres.
No hay comentarios:
Publicar un comentario