viernes, 11 de noviembre de 2011

Once

Un arma golpea de costado,
Arrebata los suspiros y los convierte,
Sucia,
En risas y lamentos.

Te eleva sobre el nuevo humo,
Pólvora ardiente.
Uno sordo, uno fuerte, uno fatal.
Un ruido.

Culmina la fe del observador,
Levanta la mirada y sujeta el calor.
Dos rostros en un camino se tocan,
Vida de belleza y deseos de hombre.

Cierra, hiere, yerra…
Sobrevuela tu cuerpo bajo el agua,
Cálida, suave, etérea, negra.
Recoge tus sueños perdidos,
Tus dolores de padre.
Camina el último camino.
Tú.
                           La muerte está ausente por la tuya.

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