Los amores de los
amores
Te hierven en una
olla
forjada de manos
viejas,
duras, calientes y
secas.
Sobre tu cabeza te
hacen más,
Te deshacen en
hebras de carne.
Cada pedazo augura
tu extinción.
Daño, amor, odio
y dulzura.
Mezclando
indiscreta tu brebaje,
Tomas de mí, de
ti, de aquél
Lo que te permite
el destino;
Que es tuyo por
decreto divino.
La llama caliente,
quema y sigues.
Un ojo, una letra,
el verso de Borges,
La mirada de las
madres y los niños
Que sonríen al
espectáculo.
Nos quemas en la
hoguera de tus pasiones
Exhibidos al
público.
Quemados ante
vivos de odios,
Renaces del
sulfuro de mi carne.