Piensa en caminos de magia,
amor mío.
Imagina paraísos con tu bella mente,
mi cielo.
Cree en las enseñanzas de tu madre,
eterna vida.
Añora nuestro universo sin fin,
cariño.
Muestra al hombre tu sonrisa,
vida, sí.
Cree en lo terrible y lo sublime,
mi Teté,
sensible de los cielos negros
de vidas calladas entre hombres ciegos,
con la hache silente de tu nombre
y el movimiento de tus signos.
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