lunes, 13 de febrero de 2012

¡Sí!


En los brazos de muerto acomodas los pedazos
de tu vida rebañados con lienzos de bruma.
¡Lástima de los niños y los mozos!
Que entregan limosna en iglesias,
    Vacías de rezos caídos en voz de ángeles.

¡Enhorabuena la muerte que toca tus talones
Que hace suya las entrañas de las vírgenes!
Llegaste a mis plegarias y te muestras,
Abierta al son de la razón.

Muerte vestida de gala, luces pardas,
Toma el respiro de mi movimiento
Eterno. De movimiento perpetuo.
Hazme amor, conciencia, risas;
Exalta la pasión y el goce de mis palabras.

¿No es cierto que mis pasos caminan hacia tu estela?
¿No eres acaso el recuerdo infinito de mi pasado?
¿De mi madre -eterna acompañante de su amante-
Con sus juicios vagos y comprensión holística?

Eres tú quien palpita mis oraciones:
Así la muerte, quien acaricia tu felicidad.

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